jueves, 18 de junio de 2015



Hace mucho que no juegas con mi boca,
que no pruebas el sabor de mis caricias.
Mas de un lustro de meses sin mirarnos,
ni empaparnos de deseos incumplidos
Fue un momento y lo hubiera congelado,
el que vi como ardías de deseo
de olvidar todo aquello que hizo daño
y empezar desde cero, con un guiño
En la distancia todo suena diferente,
no hay reproches, ni caricias,
no hay momentos.
Nadie sabe lo que hablamos aquel día,
solo hubo dos testigos , sol y viento.


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